Resumen

  • El RB Leipzig presenta un sistema táctico en torno a un 4-2-2-2.
  • La presión asfixiante y las rápidas transiciones son las claves de su sistema de juego.
  • Orban, Demme, Keïta, Forsberg y Werner son la columna vertebral de un plantel donde destaca la juventud.

El Leipzig ha revolucionado el mundo del fútbol con un innovador sistema de juego basado en el dinamismo, la presión y las rápidas transiciones.

El RB Leipzig irrumpió en la temporada pasada en la Bundesliga como una bocanada de aire fresco. Con tan solo ocho años de historia y cuatro ascensos, los sajones lograron escribir historia en el fútbol alemán: Fue el primer debutante en la Bundesliga en alcanzar un subcampeonato. Ralf Rangnick en los despachos y Ralph Hasenhüttl en el banquillo son los ideólogos de un equipo del que habla toda Europa.

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Ralph Hassenhüttl afronta su segunda temporada al frente del banquillo del RB Leipzig. © gettyimages

Estilo trasgresor

Los Toros se organizan en torno a un sistema de 4-2-2-2. La característica principal que define el estilo de juego de los sajones es la presión agresiva y las transiciones vertiginosas. Su fútbol no está basado en la posesión, de hecho se sienten cómodos dejando el peso del partido a sus rivales, a los que somete a una asfixiante presión desde la salida de balón.

Su premisa es clara, recuperar el balón lo más arriba posible para castigar al rival. A la hora de construir el juego los de Hasenhüttl no especulan. Su juego no se basa en la circulación de la pelota, sino en la verticalidad. Los centrocampistas son especialistas en conducir el balón sorteando rivales (Keïta, Forsberg) o en buscar con rápidos desplazamientos en largo los desmarques de los puntas (Werner, Poulsen, Augustin) a la espalda de la defensa.

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Para este enérgico juego de presión y rápidas transiciones el Leipzig cuenta con un plantel jugadores atléticos y explosivos con capacidad física para hacer esfuerzos sostenidos a lo largo de los 90 minutos. Un elenco de jóvenes todavía en formación y sin hábitos adquiridos, a los que es mucho más sencillo inculcarles un rompedor modelo futbolístico alejado de lo tradicional.

Un bloque con figuras de mucho brillo

El arquero Péter Gulácsi juega un papel muy importante y simbólico en los planes del equipo. Con sus fuertes y precisos saques, el guardameta húngaro busca regularmente llegar hasta los delanteros para convertir esos balones divididos en oportunidades de ataque.

La línea de cuatro en defensa presenta dos laterales con proyección ofensiva (Marcel Halstenberg por izquierda, y Klostermann o Bernardo por derecha) y dos centrales fuertes, rápidos y con buen juego aéreo (Upamecano y Orban). En el centro del campo forma con un doble pivote conformado por Diego Demme como organizador y hombre que da equilibrio y Naby Keïta incansable en lo físico, técnico y con gran llegada. Stefan Ilsanker, experto en tareas de recuperación, también entra en la rotación.

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Los dos centrocampistas que en papel juegan pegados a la banda, en la práctica procuran mantenerse cerca del área, buscando complementar a los delanteros. Marcel Sabitzer y Emil Forsberg alternan la ubicación en punta con la demarcación sobre la banda izquierda sin problemas. Sus tareas son básicamente las mismas, solo cambia su posición cuando inicia la jugada. El anteriormente citado Keïta también puede entrar en cualquiera de estos dos puestos al igual que la nueva incorporación del verano, el portugués Bruma.

En ataque destaca el futbolista del momento, Timo Werner, un jugador que maneja todos los registros de un punta. Su acompañante se reparte entre el recién fichado Augustin o Yussuf Poulsen, fundamental en el juego de espaldas.

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El internacional Timo Werner es la punta angular del ataque del RB Leipzig. © gettyimages / Ronny Hartmann

Incómodo cuando no puede correr

El RB Leipzig se siente cómodo con espacios, donde puede explotar la velocidad de sus puntas y la capacidad anotadora de sus excelentes centrocampistas llegadores. Sin embargo, Los Toros sufren con rivales que se cierran y renuncian a la posesión, como ya se vio durante la temporada pasada.

Cuando su fútbol de ímpetu y vivacidad desacelera, cuando han de gestionar el partido suelen tener problemas para mantener el control del juego. Su rendimiento baja cuando el rival impide que el ataque de los sajones apenas pueda transitar gracias a lo seguro de su posesión de balón.

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