Resumen

  • La generación de los 70 es considerada por muchos como la mejor de la historia del fútbol alemán.
  • Una Alemania conformada en buena medida por jugadores del Bayern München y el Borussia Mönchengladbach batió al favorito por segunda vez.
  • Muchos de los campeones se convertirían en técnicos y formadores de talento Hecho en Bundesliga.

Todo parecía ser mágico en los años 70, en especial el fútbol que practicaba Alemania. La calidad de sus jugadores y la buena dirección con la que fueron trabajados produjo una de las selecciones, una de las finales y varios de los protagonistas más memorables en la historia del fútbol.

Alemania tiene linaje, así como equipo para ganar el Mundial Rusia 2018, si siguen los pasos de la Mannschaft de 1974. Aquella que fue la primera en alzar la Copa del Mundo, la que reemplazó a la Jules Rimet otorgada al campeón hasta ese entonces.

Con un arco blindado junto a Sepp Maier, una defensa robusta y versátil, con jugadores de la estirpe del Kaiser Franz Beckenbauer, Hans Georg Schwarzenbeck, el perro de caza Berti Vogts, y el de la pegada más dura Paul Breitner, se alineaba la  selección de Helmut Schön en la retaguardia. Los complementaban en el medio campo Rainer Bonhof, Wolfgang Overath y Uli Hoeness, quien era el enlace con la letal delantera por la que se le recuerda a esta generación alemana.

La final contra la Naranja Mecánica fue motivo de mito. Sigue siendo una de las más memorables finales mundialistas. © imago

Jürgen Grabowski y Bernd Holzenbein flanqueaban a Gerd Müller, un letal torpedero que no perdonaba frecuentemente, mereciéndole el título de Bombardero

Más Fussball que Fútbol Total

Jugando en el Olympiastadion de Múnich, Alemania planteó un partido donde jugarían su tercera final mundialista, habiendo ganado una, ante Hungría en el Milagro de Berna en 1954, y perdido otra, ante Inglaterra en 1966. En todas, partía como el menos favorito. Los Mágicos Magiares de 1954 húngaros, los Leones de 1966 ingleses, y ahora, la Naranja Mecánica de 1974 holandesa.

Pero con argumentos y valor, Berti Vogts neutralizó a un impaciente Johann Cruyff pese a tener una amarilla por 86 minutos del encuentro; a la vez que Hoeness y Müller intentaban abrir espacios arriba en el mediocampo rival.

Sin problemas pudieron remontar el penalti encajado en el segundo minuto apenas, haciéndolo también desde la pena máxima Paul Breitner a los 25 minutos. Con poco en el primer tiempo por jugar, Gerd Müller marcó el definitivo 2-1 para Alemania, uno de los títulos más celebrados y queridos por la afición alemana.

El triunfo parecía lejano, pero en retrospectiva era casi destino. Alemania afilaba la mirada hacia un devenir lleno de trofeos. © imago