Kevin de Bruyne ha logrado lo que llevaba años persiguiendo: convertirse en uno de los mejores futbolistas del mundo. Su paso por la Bundesliga marcó la carrera de uno de los mejores jugadores de la Premier League. En el Wolfsburgo vivió su primera experiencia lejos de Bélgica, y también fue donde recuperó la confianza en su fútbol tras un paso frustrado por el Chelsea. El ex DT del Bayern Múnich, Pep Guardiola, ha convertido a Kevin de Bruyne en un 'todocampista' con diferentes registros y 'Hecho en Bundesliga'.

Sus inicios

Kevin de Bruyne nació en la pequeña localidad de Drongen, un municipio colindante con Gante, capital de la provincia de Flandes Oriental y situada en un punto estratégico del país del noroeste de Europa. Allí, el actual futbolista del Manchester City creció jugando en el equipo de su pueblo natal antes de llegar a las categorías inferiores del KAA Gent.

A los 14 años, Kevin decidió marcharse sin su familia a Genk. Lejos de sus seres queridos y en una ciudad cuyo club, el KRC Genk, estaba viviendo la etapa más emergente dentro de su dilatada historia. El joven futbolista belga nunca destacó en demasía por el número de goles que anotaba, aunque sí se encargaba de dejar patente que se trataba de un jugador diferente. Su velocidad y capacidad de desequilibrio le hicieron un hueco en el primer equipo cuatro años después de su llegada, cuando apenas tenía 18 años.

Su talento no pasó desapercibido para el Chelsea, que pronto lo ingresó en la nómina de futbolistas atados para el futuro pero que antes deberían madurar a préstamo en otro club. En el caso de Kevin, y previo paso otra vez por KRC Genk, ese club fue el Werder Bremen.

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Su aterrizaje en la Bundesliga

El Werder Bremen de Thomas Schaaf acogió al talento que Jose Mourinho descartó. En su primer año en la Bundesliga, el extremo diestro fue el futbolista de campo más usado por el experimentado DT alemán. Sus espectaculares números en su primer año en Alemania (10 goles en 33 partidos) convencieron a Mourinho, que lo rescató para la temporada 2013/14. Sin suerte. En el Chelsea, Kevin de Bruyne nunca terminó de ser el futbolista que maravilló en el Werder Bremen.

Durante el mercado invernal, los caminos de la Bundesliga y el jugador belga volvieron a encontrarse. El Wolfsburg recuperó a un Kevin de Bruyne que tan solo disputó tres encuentros en el campeonato inglés. Con Los Lobos recuperó la confianza y mostró su mejor versión. En una temporada y media en la Bundesliga solo se perdió un partido por sanción y cosechó su mejores registros. Antes de volver a la Premier, ésta vez como jugador del Manchester City, Kevin de Bruyne se proclamó máximo asistente (21) de la máxima competición alemana.

Su máximo apogeo

En las oficinas del Manchester City se mostraban seguros de que el belga podría ser en la Premier League el mismo futbolista determinante que fue en la Bundesliga. Por ello, la inversión por el jugador fue la mayor hasta el momento para el club citizen y la segunda transferencia más elevada del fútbol británico después del fichaje de Ángel Di María. Con Mauricio Pellegrini en el banquillo y la confianza recuperada, Kevin de Bruyne demostraba en el campo estar capacitado para ser el jugador que todos esperaban por lo mostrado en Werder Bremen y Wolfsburg.

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Kevin de Bruyne, durante su etapa como líder de Los Lobos © gettyimages / Martin Rose

Con la llegada de Pep Guardiola al Manchester City, Kevin de Bruyne se hizo indiscutible y su amplio repertorio de habilidades fueron aprovechadas por un DT que ya conocía al jugador como rival cuando entrenaba al Bayern Múnich. Pep Guardiola sabía de lo que de Bruyne era capaz. Todos conocían las habilidades del belga con espacios, pero el técnico español lo ha amoldado a su estilo. Kevin retrasó su posición para jugar como interior junto a David Silva y sus cualidades se han visto ampliadas hasta el punto de convertirse en el futbolista más influyente de la Premier League.

Su estilo de juego

Si bien conocíamos a un Kevin de Bruyne vertical, con una conducción exquisita y letal con espacios, su último año ha visto cómo ha evolucionado, abandonando la posición de extremo o mediapunta para estar más en contacto con el balón. Recibe en zonas más retrasadas e inicia jugada. Es el eje del fútbol ofensivo de su equipo y ahora también es determinante en espacios cortos y ataques estáticos cuando el rival se encierra atrás.

Con apenas 26 años, Kevin de Bruyne sigue asombrando a los aficionados convirtiéndose en un jugador polivalente al que poco le importa su posición, el sistema de su equipo, o la entidad del rival. El belga se ha curtido y pasa por su mejor momento sin desvelar cuál es su techo y sin olvidar que se trata de un todocampista ‘Hecho en Bundesliga’.