Resumen

  • El Wolfsburg suma su cuarta victoria en sus últimos seis partidos de liga.
  • Maximilian Arnold anotó el gol número 600 en Bundesliga de Los Lobos en casa.
  • Segunda derrota del Hoffenheim en tres partidos de la segunda vuelta.

Wolfsburg le acabó dando la vuelta (2-1) a un partido que tenía perdido en el descanso (0-1) ante un Hoffenheim que, tras una gran primera parte, sucumbió en la segunda ante el empuje local.

Las caras de los aficionados en la grada del Volkswagen-Arena eran un poema al descanso. El pesimismo cundía entre la afición de Los Lobos en una temporada llena de traspiés y sinsabores. Sin embargo, 45 minutos después todo era algarabía y efusivos cánticos. El Wolfsburgo había conseguido remontar un partido que, a tenor de lo visto en la primera mitad, parecía más que perdido.

Didavi tocó arrebato y revolucionó el partido con su entrada en el descanso. El golazo de Arnold y la sentencia del propio Didavi masacraron las aspiraciones del Hoffenheim, que se evaporó en el segundo acto. Mario Gómez mostró su peligro en la punta y solo unos pocos centímetros le privaron del gol. Con la importante victoria, la cuarta en sus últimos seis partidos de liga, los de Ismaël logran abrir brecha con la zona de descenso. Ahora son seis los puntos de ventaja ante el puesto que marca la promoción. Un respiro para unos Lobos al que parecen haber sacado esos colmillos de los que carecieron en la mayoría de los encuentros de la primera vuelta.

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Los bunenos primeros 45 minutos del Hoffenheim no le valieron para sumar ante un Wolfsburg que le superó tras el descanso.

Así fue el partido

Los Lobos saltaron a la cancha con la idea de dominar el encuentro, pero se quedaron en el intento. El Hoffenheim, que juega de memoria, tenía las ideas muy claras: robar en la medular y salir en rápidos contragolpes. Hasta en dos ocasiones avisaron los de Nagelsmann y a la tercera fue la vencida. Demirbay superó la línea de medios del Wolfsburgo y filtró un pase medido por detrás de la defensa local para que Zuber, con un toque sutil, abriera el marcador para desolación de la hinchada local. Los de Ismaël no encontraron reacción. Malli se movía bien entre líneas, pero Gómez era un islote en la punta de ataque. Con el merecido 0-1 los jugadores enfilaron hacia los vestuarios.

Tuvo que ser dura la charla de Ismaël en el vestuario porque Los Lobos salieron al campo mordiendo a su rival. A los cinco minutos de la reanudación, Arnold se hizo con un rechace en la frontal del área y con un zurdazo batió a un sorprendido Baumann. Fueron los mejores minutos de los locales. Didavi, que había entrado pocos minutos antes, le dio la vuelta al marcador aprovechándose de una serie de rechaces en el interior del área. El Hoffenheim lo intentó, pero ya sin la frescura de la primera parte. Un buen Benaglio evitó que el marcador volviera a cambiar. El partido se fue muriendo ante la mirada atónita de un Nagelsmann que jamás esperaría tal desenlace después de los primeros 45 minutos de su equipo.