Un guerrero de ríos de tinta. Ponemos la mirada sobre los numerosos tatuajes que decoran el cuerpo de Arturo Vidal, jugador de Bayern Múnich.

La tinta en la piel como estilo de vida, poniendo en negro sobre blanco y a la vista del respetable aquellos elementos que caracterizan a Arturo Vidal: su familia y el esfuerzo como actitud vital.

El volante chileno es un absoluto fanático de los tatoosy estrena tatuaje casi año a año, de modo que la lista es casi innombrable. El último es una imponente creación de enero de 2018 que abarca toda su espalda y en el que se puede leer “Gracias Dios” –además de otros motivos–  y que recoge su manifiesta y profunda creencia religiosa.

Como espejo de su vida, la familia de Vidal ocupa un lugar preeminente en sus grabados. Además de una catrina con su mujer, en el antebrazo derecho aparece el nombre de su hijo, en el izquierdo el nombre de un sobrino y en la parte posterior del brazo derecho rinde homenaje a su madre.  

Sus otras pasiones también ocupan un espacio destacado. Su pasión por los caballos se tradujo en un tatooen el torso; su actitud de vida en lo personal y lo profesional aparece escrita en el cuello en inglés: “nunca te rindas”; y su amor por Chile le llevó a tatuarse la Copa de América conseguida con La Roja en una pantorrilla.  

Bonus: una bomba de insulina. Su hijo es diabético y se lo tatuó para apoyar la cobertura universal sanitaria en Chile de la diabetes.

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