El futbolista argentino Javier Pinola habló en exclusiva con Bundesliga en Español sobre sobre el ascenso del 1. FC Nürnberg, el club en el que se convirtió en leyenda. Sus recuerdos, su análisis de los argentinos que actualmente juegan en la liga alemana, su relación con figuras como Gündogan, Robben y Schweinsteiger, sus cuentas pendientes y su deseo de volver al fútbol germano en el futuro... ¡una charla imperdible!

Diez años son una vida. Un década es un lapso de tiempo suficiente para vivir todo tipo de alegrías y tristezas. Y si todos tienen un lugar en común, probablemente se trate de un recuerdo imborrable. "Nürnberg es mi segunda casa", dice el argentino Javier Pinola en diálogo con la Bundesliga en Español. Entre 2005 y 2015, 'Pino', como lo apodaron en Alemania, fue campeón, descendió y volvió a la máxima categoría con el club que más ligas ha ganado por detrás del FC Bayern München. Ha construido un legado al defender su camiseta en casi 300 partidos. Y a la distancia, se alegra por el nuevo ascenso y manifiesta sus ganas de volver...

Bundesliga en Español: ¿Cómo ha vivido el ascenso del 1. FC Nürnberg a la Bundesliga?

Javier Pinola: "Estoy muy feliz, muy contento. A medida que me daban los tiempos, por los entrenamiento o las concentraciones, trataba de ver los partidos. Nürnberg es mi segunda casa y tengo mucha gente amiga que trabaja en el club, a quienes les deseo lo mejor. Es gente que estuvo muchos años ahí intentando volver a la primera división, que es el lugar a donde pertenece, y la verdad que me puso muy feliz y orgulloso que los jugadores hayan conseguido ese objetivo."

¿Qué sabía de la Bundesliga y del Nürnberg antes de su fichaje?

"Conocía de nombre al club, sabía que ahí había jugado Sergio 'Ratón' Zárate, que había sido un jugador muy querido. Siempre fui un fanático del fútbol y trato de ver todos los partidos posibles, porque me gusta interiorizarme y en el futuro quiero ser entrenador. Así que en aquellos años miraba la Bundesliga en la medida que pasaban imágenes. Ahora eso es más completo, hay más posibilidades de verla. Pero sabía al llegar ya sabía qué argentinos estaban jugando ahí y cuando hablé con mi representante (Marcelo Carracedo) sobre la posibilidad, como él había jugada allá (Fortuna Düsseldorf), llegue sabiendo bastantes cosas. La mujer de Marcelo es alemana y ellos me dieron la información justa y necesaria para empezar."

¿Recuerda su debut?

"Fue raro. Jugábamos en el Volksparkstadion ante Hamburgo, en la primera fecha. Nos hicieron el 3-0 y entré faltando 30 minutos. Al principio ingresé enojado porque yo quería ser titular. Esa era mi aspiración. Pero aceptaba las decisiones de nuestro técnico y por ello tenía muchas ganas de entrar, más allá del resultado, porque quería demostrar que podía jugar. Pese al resultado en contra, sirvió para poner un pie en la liga alemana para hacerme conocido."

¿Qué fue lo más difícil de la adaptación en lo deportivo?

"Tuve que acostumbrarme a jugar más rápido, a uno o dos toques, algo que antes no estaba tan instalado en el fútbol argentino. Los trabajos eran diferentes a los que se hacen ahora acá en Argentina. También a la 'cabeza' que tienen los alemanes, que son muy fuertes psicológicamente. En la Bundesliga los partidos no terminan hasta que el árbitro pita el final. Por eso creo que su selección, más allá de la calidad que tienen y los proyectos, siempre llega a instancia finales por esa constancia, por su fortaleza mental."

¿Y en la vida cotidiana?

"Me tuve que acostumbrar a varias cosas. Había cosas que no entendía por cómo nos manejamos en Argentina. Tuve que adaptarme a la idiosincrasia alemana y pasé 10 años hermosos. De hecho, hoy me cuesta vivir en Argentina porque estaba acostumbrado a la cultura de allá. Me acostumbré al respeto, a que todo se haga como se debe. Extraño mucho Alemania, es el país en el que me gustaría vivir cuando termine mi carrera."

"Estoy muy feliz, muy contento con el ascenso. Nürnberg es mi segunda casa. La primera división es el lugar a donde pertenece, estoy orgulloso que los jugadores hayan conseguido ese objetivo."

¿Sufrió la falta de futbolistas latinos en su equipo?

"Un poco. Los primeros seis meses estuve sólo, después en enero llegó Gláuber, un brasileño. Yo jugaba de lateral y él de defensor central, ambos por la izquierda. Nos hicimos muy amigos y pasamos dos años y medio espectaculares, nos apoyábamos el uno al otro. Construímos un vínculo de hermanos. Hoy seguimos en contacto. Y después ya estaba acostumbrado a la cultura, a mis compañeros, y eso me evitó lamentarme que no hubiera más latinos."

¿Tenía contacto con los otros argentinos de la Bundesliga de aquellos años?

"Sí, hablábamos, nos mandamos mensajes para ver cómo andaba todo. Juntarse era complicado por los tiempos de cada uno, pero teníamos contacto y es lindo cuando hoy te los cruzás en otro país y recordás sucesos de allá."

¿Se sintió la transformación de la liga alemana después del Mundial 2006?

"Creo que no lo sentí porque uno está metido adentro y el cambio lo percibe paulatinamente y casi sin darse cuenta. Para la gente que no estaba muy interiorizada quizás el cambio fue más grande. Obviamente, no te voy a negar que tenía un forma de ver el fútbol alemán pero cuando estás ahí te sorprende la calidad técnica que hay en la liga. Con el correr de los años se empezó a ver jugadores de otras características pero eso es algo que se venía trabajando. No creo que sólo el Mundial 2006 haya sido determinante. Era un trabajo que se venía haciendo hace tiempo y la Copa del Mundo le dio mayor dimensión."

VIDEO: La historia de Javier Pinola en la Bundesliga

¿Cómo se vivió la consagración de la Copa Alemana 2007 a poco de ascender y tras una sequía de décadas?

"Teníamos un gran equipo, funcionaba todo porque Hans Meyer era un gran técnico. Yo hasta hace momento entendía algunas cosas y otras no. Ya después de dos o tres años entendía prácticamente todo y hablaba alemán con mayor fluidez. Pero era un equipo que tenía mucha confianza, que sabía lo que quería, que presionaba de local y de visitante, que intentaba jugar bien al fútbol. Habíamos arrancado bien la liga, de hecho ese año terminamos sextos, y lo de la Copa Alemana se fue dando. Cuando pasamos los primeros dos o tres partidos, que enfrentamos a equipo de menor categoría, empezamos a jugar con equipos de primera o segunda división y pasamos dos series por penales. La confianza y el rol de los referentes fue importante, el DT era claro con sus mensajes, entonces todos apoyaban del lugar que les tocaba. Se disfrutó mucho."

¿En Nürenberg fue la primera vez en la que se sintió ídolo?

"Sí, creo que sí. Si bien me había ido bien de Racing Club en la Argentina, el cariño que sentí en Nürnberg no lo había sentido nunca. Era algo que me generaba mucho orgullo, porque era otro país y era Alemania. Son muy amables y ellos están pendientes a ver si uno tiene predisposición para adaptarse. Eso era lo que yo quería: el momento que me toque estar en el club pasarlo bien y disfrutarlo. Ellos lo vieron. Y también miraban mi rendimiento en la cancha y sabían que mi actitud y mi compromiso iban a estar siempre. Eso me lo reconocieron mucho, la identificación que yo tenía con el equipo."

¿Cuánta importancia tuvo esa empatía para no abandonar el club tras el descenso del 2008?

"Mucho. La verdad que uno como argentino se siente muy culpable y como yo no había sentido ese cariño en ningún lado me influyó mucho. Me acuerdo que tomé un tiempo para pensar tranquilo y me vine a la Argentina. Acá me enteré que había campañas para que yo me quedara. Esas cosas te movilizan, te mueven el piso. Me sentí en el compromiso de tener que ayudar a volver al equipo a primera división. Tenía ofertas muy buenas pero no me aproveché de esa situación. En el club me dijeron que me necesitaban, que querían que fuera una pieza clave para la campaña del ascenso y eso me dio confianza para quedarme. Gracias a Dios ascendimos al siguiente año."

¿Se sintió identificado con la reciente renovación de Jonas Hector?

"Puedo entender lo que él piensa y lo que siente. Son gestos muy valorables. Es un jugador de selección y decide quedarse a ayudar a su equipo en la segunda división, eso es admirable. Eso te demuestra que a nadie 'se le cae los anillos' por jugar en segunda división y que vale más intentar ayudar al equipo con el que viviste una situación mala. Demuestra el compromiso que tiene el jugador con la institución en la que está."

"Puedo entender lo que Héctor y lo que siente al quedarse con el Colonia. Son gestos muy valorables", destacó Pinola. © gettyimages / Hangst / Bongarts

Jugó con İlkay Gündoğan y Marvin Plattenhardt. ¿Cómo era su relación ellos? ¿Ya tenían potencial de Selección?

"La verdad que sí. Gündoğan llegó con 17 años al Nürnberg, lo trajo Michael Oenning, que era nuestro DT y lo había dirigido en las juveniles del VfL Bochum. Lo trajo conociéndolo de ahí y era un fenómeno. Yo siendo argentino le quise hacer sentir un poco el rigor en los primeros entrenamientos, para ver cómo respondía a situaciones que se le iban a presentar en la liga, y la verdad que él no decía nada y volvía a pedir la pelota. Siempre tuvo una calidad impresionante. La última vez que estuve en la Selección Argentina con Nicolás Otamendi, que ahora juega con él en el Manchester City, le pedí que le mandara saludos y felicitaciones por su gran momento. Era un chico especial, no por nada ahora es uno de los mejores mediocampistas del mundo. Lástima sus lesiones pero por suerte está firme en la selección. Y de Plattenhardt siempre se dijo que iba a ser mi sucesor. Me pone contento su presente porque creció a mi sombra y yo trataba de darle consejos. Trataba de no invadirlo pero si veía cosas que podía mejorar se lo apuntaba porque fue lo que hicieron conmigo cuando era chico. Eso después te hace ser mejor. Nos queríamos mucho. Me pone muy feliz su presente, totalmente merecido."

¿Por qué los seleccionadores argentinos no miran tanto a Alemania?

"Gracias a Dios ahora transmiten más partido de la liga alemana y todos pueden saber un poco más. La verdad que creo que no se le dio tanta importancia porque tampoco había tantos argentinos, además es más fácil mirar a España o Italia que se entiende el idioma. No se le dio una importancia real a la liga alemana, que hoy es una de las mejores junto con la de Inglaterra. ¿Cómo Alemania siempre llega a instancia finales de todas las competiciones con mayoría de jugadores de la Bundesliga? Por ahí te da bronca que no se le preste atención a eso. Hoy se le da importancia pero aún se le podría dar más. Jugar en la Bundesliga no es fácil, porque hay que adaptarse a muchas cosas. Creo que un jugador que puede jugar en Alemania puede tranquilamente hacerlo en la selección."

¿Siente que Santiago Ascacíbar, Lucas Alario, Emiliano Insúa y Franco Di Santo, por nombrar algunos, pasan por esa situación?

"Queda en el estilo de juego de cada técnico. Por lo que he conocido, a Sampaoli le gustan los volantes centrales con mucho juego y apuesta a que el equipo en general sea el que recupere más pelotas. Por ahí, en ese sentido, Ascacíbar es más un ‘5’ clásico. Ojo, a mí me gusta, para mí podría estar en la selección tranquilamente. Pero, como te digo, eso depende del estilo de juego. Franco Di Santo ha tenido buenas temporadas, con muchos goles, acostumbrándose a posiciones que no son las ideales o las preferidas de él, pero haciéndolo muy bien. Todos pueden estar tranquilamente, queda a criterio del técnico que esté en la Selección Argentina."

¿Cómo fue aquella vez que intercambió camisetas con Robben y le preguntó por su ausencia en la Selección Argentina?

"Me lo preguntó, es cierto. No sé si lo dijo en broma o no. Teníamos buena relación a pesar de ser rivales y de lo que representa un Nürnberg-Bayern Múnich, teníamos lindos duelos. Me ha ido bastante bien porque me preparaba de manera diferente. Yo lógicamente sabía de su calidad y lo estudiaba al máximo para hacerle muy difícil el partido. Él sabe hablar español y entonces charlàbamos. Me preguntó por qué no jugaba en la Selección Argentina y me sorprendió. Es un orgullo haberlo enfrentado y que hayan salido lindos duelos."

Los duelos entre Arjen Robben y Javier Pinola era muy especiales en los Nürnberg-Bayern Múnich.

¿Cómo fue su llamado a Bastian Schweinsteiger tras haberlo escupido en pleno partido?

"Fue feo, una situación no deseada, pero bueno son esos momentos que tenemos a veces como argentinos, de enojarnos y fastidiarnos. Él me había provocado. Me tocaba marcarlo en las pelotas detenidas y me había querido pegar. Eso me generó impotencia porque el árbitro no actuaba, y él los había tirado a propósito. Me enojé y reaccioné de una manera de la que después me arrepentí, por eso lo llamé y le pedí disculpas. Él las aceptó pero sin entender porque lo había hecho. Quedó ahí. En los siguientes partidos existió cierto rencor y yo no me iba a rebajar porque era Schweinsteiger, somos todos iguales. Si él se cree superior por jugar en un equipo más fuerte, eso a mí no me va. Lo que pasa dentro de la cancha queda ahí. Él salió a hablar del tema cuando terminó el partido y me pareció mal. Si el piensa que era lo correcto, lo aceptó. Ya ha quedado en el tiempo."

¿Qué le dijo a Aaron Hunt (Werder Bremen) cuando reconoció que había fingido un golpe suyo y evitó que sancionen un penal?

"En el momento me puso contento porque yo no lo había tocado y su actitud era admirable. Nosotros no estamos acostumbrados. También hay que reconocer que su equipo iba ganando 2-0 y habría que ver si con un resultado desfavorable también lo hacía. Creo en su buena fe y en el momento se lo agradecí dándole la mano. Son cosas que no se ven pero que tendrían que pasar más seguido. Un argentino diría ‘el fútbol es para vivos’ pero eso ya es engañar. Hay que respetarnos un poco más."

Javier Pinola no olvida al 1. FC Nürnberg y piensa regresar en el futuro para colaborar con el club de la Bundesliga. © gettyimages / Alex Grimm

¿Le quedó alguna cuenta pendiente en Núremberg?

"Muchas cosas. Me di el gusto de jugar la Copa UEFA, que ahora sería la Europa League, pero me dolió la forma en que quedamos eliminados contra el Benfica porque teníamos hasta el minuto 89 del partido de vuelta la clasificación en el bolsillo pero se terminó perdiendo. Y después que hoy puedo decir que la vuelta me hizo bien y fue positiva, porque tuve un gran rendimiento en Rosario Central, me llamaron a la Selección Argentina y pasé a River Plate, que era un sueño que había tenido toda mi vida. Pero lo puedo decir hoy que todo salió de forma espectacular, porque en su momento me quedó la espina de irme cuando yo tenía pensado terminar mi carrera en Nürnberg y quedarme ahí."

¿No tuvo ninguna posibilidad de quedarse?

"No, pero ahí están las ‘dos caras de la moneda’. Martin Bader, el director deportivo que se comportó muy mal para no renovarme, lo echaron al mes o los dos meses que yo me fui, fue al Hannover y descendió, y después fue al Kaiserslautern y volvió a descender. A todas las cosas Dios las pone en su lugar. No me alegro para nada, porque no le deseo el mal a nadie, porque cada elige de qué forma manejarse en la vida, pero a mí me puso en un lugar soñado y él no le fue bien. Yo tuve la oportunidad de decirle las cosas en la cara y me quedo tranquilo y en paz conmigo mismo. No me olvido más la cara de sorpresa que puso en nuestra última charla, no tenía respuesta. Tuve la oportunidad de irme, incluso habiendo quedado libre del club, pero siempre fui agradecido con el Nürnberg y no lo hice. Todo eso se lo dije en la cara."

Pese al adiós, ha dejado un gran legado, como la tribuna del estadio en Nuremberg lleva su nombre…

"Es un honor y un orgullo tremendo. Esos reconocimientos suelen ser para personas más mayores o para gente que no está vida y yo sigo jugando. Sinceramente no lo puedo describir con palabras. De vez en cuando me llegan videos de cuando fue la despedida o de homenajes que me hacen y me emocionan, se me caen las lágrimas. Nürnberg es mi segunda casa. Cada vez que habló con amigos alemanes, que me preguntan cuándo voy a ir. Me insistían para que vaya ahora a festejar el ascenso. Son cosas muy lindas."

"Mi sueño cuando me retire es volver a vivir a Nürenberg y ayudar al club en alguna función"

¿Hay fecha de regreso?

"Por lo pronto voy a ir ahora en las vacaciones, dos semanas a ver amigos y a pasar tiempo en mi casa, porque tengo mi casa allá. Después veremos. Sigo en contacto con la gente del club. Quiero ver si puedo ayudarlos, quizás recomendándole jugadores, darles consejos desde acá. Y mi sueño cuando me retire es volver a vivir allá y ayudar al club en alguna función."

¿Cuál se imagina que puede ser la respuesta de un aficionado del Nürnberg a su hijo si le pregunta "¿quién es Javier Pinola?"?

"Quizás no es una palabra muy instalada acá en Argentina, pero creo que la respuesta que le van a dar es que soy una 'leyenda'. Allá es una palabra típica. Creo que le van a decir que fui un jugador que se identificó mucho con el club y con su forma de pensar, que siempre fue sincero, frontal, directo y que nunca se guardó nada. Que siempre trató de ser simpático, agradable y estar predispuesto a todo. Qué intentó de buena fe ayudar en lo que pudo."

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