Resumen

  • El técnico italiano ha logrado un arranque inmejorable con el FC Bayern München.
  • Sus números superan a los de su antecesor, Pep Guardiola.
  • El conjunto bávaro combina elaboración con verticalidad en su juego ofensivo.

Carlo Ancelotti, en su primera temporada como entrenador del FC Bayern München, ha logrado que el equipo luzca mucho más relajado que en las anteriores campañas, incluso tolerando la imperfección.

El nuevo entrenador bávaro ha ganado los primero ocho partidos oficiales disputados. Su balance es extraordinario: 27 goles a favor, 1 en contra. Con la victoria ante el Hamburger SV, el cuadro muniqués firmó el mejor inicio en la historia de la Bundesliga tras cinco fechas. 15 puntos y una diferencia de goles de +14.

En el mes de julio, Carlo Ancelotti se subió por primera vez a la tribuna de prensa del FC Bayern München y en un alemán más que correcto soltó una frase esclarecedora acerca de su posición en el banquillo: “Lo más importante es la relación con mis jugadores. Debo convencerles de mi idea. Si los jugadores no están convencidos, la cambiaré sin problema”.

Durante su presentación, el técnico italiano elogió la figura de su antecesor en el cargo, Pep Guardiola, y quiso dejar claro que no llegaba a Múnich para realizar ninguna revolución, sino a establecer una línea continuista en lo realizado por el técnico catalán. Sin embargo, analizando la última cita del italiano queda latente la primera gran diferencia con su antecesor. Carlo no iba a implantar un sistema de juego innegociable. Los jugadores serían los que definirían el sistema y no a la inversa.

Defensa de cuatro con laterales ofensivos

En cuanto el balón echó a rodar, las diferencias entre ambos técnicos se hicieron palpables. Ancelotti ha optado por una defensa de cuatro con los laterales bien abiertos. A diferencia de Guardiola, estos ya no adoptan el rol de interiores en la salida de balón. De esa manera, Philip Lahm y David Alaba han vuelto a su posición más natural como laterales de largo recorrido.

Xabi Alonso sigue siendo un jugador fundamental en el esquema muniqués, también con Ancelotti. © gettyimages / Alexander Hassenstein

En el centro de la zaga, Javi Martínez y Mats Hummels se han convertido en una pareja más que solvente. En el centro del campo, Xabi Alonso se erige como pieza fundamental por su capacidad en el robo, su excelencia tanto en el pase corto como en el largo y su acierto en los disparos desde larga distancia. A su lado se encuentra escoltado por los dos interiores: Thiago Alcántara y Arturo Vidal. Más elaborador el español, más llegador y bregador el chileno. En cuanto a la delantera, parece haberse consolidado el trío: Thomas Müller, Robert Lewandowski y Franck Ribéry.

Un clásico 4-3-3 y fútbol más vertical

Ancelotti, con un 4-3-3, se muestra menos riguroso en lo táctico que su antecesor, dejando más libertad a que aparezca el talento de sus jugadores. Otra característica es la mayor protección de su portería. Manuel Neuer, que durante la época de Guardiola tuvo en varios partidos una figura de líbero, se muestra ahora más arropado por su defensa.

El equipo ejerce una presión en bloque bajo, por lo que el arquero alemán queda menos expuesto. Llama la atención como el equipo no tiene ningún problema en replegarse para salir luego a la contra, aprovechando la velocidad de varios de sus jugadores. El FC Bayern, si bien no renuncia al juego de posesión y elaboración, si aprovecha con mayor frecuencia la precisión en el pase largo de hombres como Alonso, Hummels, Boateng o Vidal.

El técnico italiano parece haber liberado a los jugadores de los rigores y exigencias de una forma de jugar unidireccional. Sin tanto rigor táctico, sin tanto cambio de sistema y de posiciones durante un encuentro, Carlo ha demostrado que también se puede ganar y dar espectáculo. El tiempo será el encargado de juzgar la carrera de Ancelotti al mando del conjunto bávaro, pero los números mostrados hasta la fecha son incontestables.